Comer Insectos como Fuentes Alternativas de Proteína

¿Has probado ya los insectos? ¿Sabías que es una rica fuente proteíanas? Somos muy predecibles en cuanto a nuestra selección de proteína animal para nuestras dietas, sobre todo cuando se trata de animales terrestres, en pescados y mariscos tejemos un abanico más amplio de opciones aunque tendemos a explotar algunas especies con más afición que otras (piénsese en los atunes), alrededor del mundo son tres los animales más solicitados en nuestros comedores, y te puedo apostar que puedes atinar sus nombres sin pestañear, me refiero al cerdo, pollo y la res (ternera). Y no es que para ello no existan razones de peso, sin duda alguna de entre los mamíferos y las aves representan algunas de las mejores carnes y algunos de los comportamientos más afables para la crianza y el cuidado de animales. Pero su demanda en nuestros platillos también tiene un costo elevado, con una sociedad que ya no es paciente y que demanda tener a diario y a todas horas los productos que más les gustan, sin sorprenderse de que puedan tener tal o cual fruta todos los días del año, desconociendo las temporadas o poderse llevar un filete a la boca todos los días sin valorar lo mucho que cuesta llevarlo a sus platos. La ganadería extensiva es junto con los autos una de las principales causas de emisión de gases invernadero.

Comer Insectos como Fuentes Alternativas de Proteína

Y es por eso a veces hay que pensar como podríamos cambiar la forma en que funciona el mundo con nuestras acciones individuales, ¿cómo evitar concentrar tantos recursos en sólo tres especies animales?, dándoles a éstas que ya son populares unas mejores condiciones de vida al diversificar nuestras dietas hacia otras fuentes de proteína, dejando de exigirles que estén a diario en nuestras comidas, pues la demanda genera la oferta, y liberando la presión que la ganadería y otras prácticas agrícolas generan sobre nuestros bosques y selvas o dejando de contaminar las aguas con los residuos de los gallineros o criaderos de cerdos. Y es aquí donde tal vez uno comience a rascarse la cabeza, pues se preguntaría y pues ¿a qué otras fuentes de proteína puedo dirigirme?, ¿a consumir perdices, conejos o jabalíes? Y la respuesta es no, no a otros vertebrados, sino que quiero que por un momento sopesemos la posibilidad de contemplar el llevarnos invertebrados reptantes o de seis patas a nuestras bocas.

Insectos que podemos comer

Los insectos y las lombrices pueden ser vistos como algunas fuentes de proteína del futuro, y aunque a muchos les resulte inconcebible el llevarse a la boca la cucaracha que acaban de aplastar en su cocina, en realidad ya comienzan poco a poco a introducirse en las formulaciones alimenticias. Los insectos y las lombrices representan algunas de las fuentes de proteína más ricas y baratas en el planeta, con mucho superan en número y especies a cualquiera de las otras especies animales, y recién comenzamos a diferenciar cuales son deliciosas y nutritivas.

En lugares como África, Asia y América existe una cultura de consumo de insectos bien documentada, aunque por ejemplo en muchas de las urbes de mi país, que es México, ésta práctica durante mucho tiempo fuera observada como marginal y focalizada a la región centro y sur del país, en el occidente y norte aún resulta algo muy extraño e inusual, yo misma no llegué a probar insectos hasta que comencé a cursar mis estudios universitarios. Y para no contarles de lo desconocido puedo narrarles que los insectos no sólo comienzan a dejar de ser marginales, sino también convertirse en artículos de lujo. Todo puede consumirse de ellos, sus huevos, larvas y sus adultos, cada uno con sus texturas y formas de preparación muy particulares, la práctica de preparación más común en México es el tostado y algunos de los representantes más comunes de ésta técnica de preparación son los chapulines (emparentados con los saltamontes, pero de menor tamaño) que tras tostarse se les pone algo de picante en polvo y limón, he de decir que no poseen mucho sabor y la textura tampoco resulta desagradable, gran parte del sabor lo proporcionan los condimentos y la textura es crujiente, los chapulines se consumen como botana, también existen otros más sofisticados como los gusanos del maguey (maguey o agave, son esas plantas de las que se extrae el tequila o el mezcal) que son larvas de escarabajos y los escamoles que son larvas de hormiga, ambos se sirven en tacos y pedirlos en un restaurante puede ser un golpe al bolsillo. También comienza a comercializarse en masa la harina de lombriz, sobre todo para suplementos nutricionales recomendados para aquellos que se dedican a la fisicultura y no siempre es por la proteína que podemos encontrar insectos en nuestros alimentos, también pueden servir como colorantes, el rojo aceto carmín proviene de un pigmento natural de una plaga del nopal, así que si vez algo con éste colorante en sus ingredientes, ya sabes de donde proviene.

En resumen los insectos pueden volverse componentes importantes en nuestras dietas, en un mundo en que cada día cuesta más producir alimentos para todos, cada cultura debe encontrar que insectos son adecuados para su consumo, pues no todos lo pueden ser y no en todos los países encontraremos las mismas especies, atrévete a buscar distribuidores de estos organismos y busca recetas que puedan maravillarte, de forma que poco a poco se queden contigo y quienes te acompañan.

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10 Comentarios
  1. 14 enero 2015
    • 22 enero 2015
  2. 13 noviembre 2014
  3. 13 noviembre 2014
  4. 12 noviembre 2014
  5. 12 noviembre 2014
  6. 11 noviembre 2014
  7. 11 noviembre 2014
  8. 9 noviembre 2014
  9. 5 noviembre 2014

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